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Sexting (contracción de sex y texting) es un anglicismo nuevo utilizado para referirse al envío de contenidos eróticos por medio de teléfonos celulares.
Comenzó haciendo referencia al envío de SMS´s de naturaleza sexual, pero con la extensión de las capacidades multimedia de los nuevos teléfonos celulares, han aumentado los envíos de fotografías y videos, a los cuales se les sigue aplicando el mismo termino. Es una práctica común entre jóvenes, y cada vez más entre adolescentes.
Una encuesta realizada en el 2008 dentro de la campaña estadounidense para la prevención de embarazo no deseado, reveló la rápida extensión de éste y otros comportamientos similares online entre los adolescentes. El 22% de las chavas encuestadas afirmaron haber enviado o publicado fotos de sí mismas en pelotas o semidesnudas. El 33% y el 25% de las chicas dijeron que les habían mostrado ese tipo de imágenes “privadas”. De acuerdo con la encuesta, los mensajes sexuales eran más comunes que las imágenes, con un 39% de los chavos que los habían enviado y el 50% que los había recibido. En el 2009, una encuesta entre mil 200 adolescentes mostraba que uno de cada cinco había enviado fotos de sí mismos con algún tipo de desnudo, parcial o total. 
Se ha señalado al sexting como una causante de ciertas consecuencias imprevistas y graves. Como el caso de una joven gringa, Jessi Logan, quien se suicidó por que en su escuela distribuyeron unas fotos donde ella aparecía desnuda. Asimismo, ha sido señalado que puede exponer a los menores de edad al grooming (ciber- acoso de carácter erótico a menores de edad) y al ciberbullying (acoso escolar cibernético a través de celulares o Internet), como medio de presión o ridiculización contra las personas fotografiadas.
El sexting mezcla dos factores explosivos: adolescentes calenturientos y nuevas tecnologías, y ha puesto de relieve una importante situación legal: ¿se trata de una simple travesura, o es más bien pornografía infantil? Los jóvenes se fotografían total o parcialmente desnudos y reenvían las fotos a sus compañeros más cercanos. El problema viene cuando excede esos límites y la broma se convierte en humillación.
En USA, una organización gubernamental para la prevención de embarazos ha estudiado este fenómeno, ya que, un 20% de los chavos entre 13 y 17 años han mandado una imagen de este tipo, solo con la intención de “ligar”. Y es que, aunque sean los propios chavos quienes se toman las fotos, en algunos casos se puede considerar como pornografía infantil, por que, si eres quien la toma, fabricas el material y si la reenvías, lo distribuyes.
En México aun no hay un marco jurídico que regule este tipo de fenómeno, tampoco hay una campaña que pueda “alfabetizar”, digitalmente hablando, a los adolescentes para que adviertan el riesgo que suponen determinadas practicas en Internet. Hay que recordar que, en lo que al Internet se refiere existen pocos secretos y nada es totalmente anónimo. Todo lo que es digitalizado puede ser enviado una y otra vez.
Recuerda que, si quieres conquistar a tu chavo o chavo por medios electrónicos, trata de no tomarte fotos o videos comprometedores, ya que en una de esas lo andan distribuyendo por otras partes, y quien sabe, quizá, hasta en el celular de tus jefes termina parando.
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