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Me queda claro que la salud cultural y política de un país no depende de anécdotas o sucesos aislados. En el terreno social, una golondrina no hace verano. Pero cuando las golondrinas se juntan hay que observar la tendencia y describirla. Esa es la ruta del periodismo, que no puede –por razones de tiempo y oportunidad- detenerse en estudios o investigaciones de corte científico (con todo lo que pueda discutirse sobre el adjetivo ‘científico’ en estos tiempos).
El periodismo tiene como requisito indispensable la veracidad, no la comprobación científica de un hecho (sea lo que sea que signifique esta comprobación).
Desde luego, no se puede generalizar con validez cuando se parte de la inducción, como casi siempre procede el periodista (ir de lo particular a lo general en la observación de los fenómenos). Sin embargo, aún con esa limitante (que aleja al periodista de los llamados científicos sociales), me parece que es posible encontrar síntomas de nuestra temperatura cultural y política en sucesos que por estos días han detonado en los medios. La mecánica nacional no pasa en el corto plazo, lamentablemente, por el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde el Presidente Felipe Calderón planteó con otros Jefes de Estado el urgente problema del Calentamiento Global. No es que importe poco el contexto internacional y el largo plazo: es que la agenda mexicana se sacude con otros dolores.
Micro mata macro, por el momento.
He aquí, sin ánimo de generalizarlas como un panorama sombrío, tres viñetas inquietantes del 2010 mexicano.
1. El diputado federal por Chiapas, Ariel Gómez León, comenta en un programa de radio a propósito de un día descontado de su salario para ayudar a Haití: “como todos son negros y se parecen tanto, habría que marcarlos con tinta indeleble para que no se les repita la ayuda; la tinta tiene que ser blanca porque la que usa el IFE no se les notaría por ser tan negros”.
La sarcástica ocurrencia de ‘marcar’, para no repetir la ayuda, es acompañada por las risas de otras personas en cabina, que festejan el tono del diputado perredista, quien remata: “a nosotros no nos preguntaron, nos descontaron de nuestro salario, y ya”. Las reacciones no se hicieron esperar, ante el tono discriminatorio y la tacañería. Voces del PRD piden sanción y –en su momento- expulsión (Alejandro Encinas y Jesús Ortega). El diputado de la tinta blanca, comenta a Primero Noticias que ‘se trató de una broma y un error’, porque pensó que estaban fuera del aire. Curiosa explicación: no se retracta de sus palabras, sino del momento en que fueron vertidas. La grabación radiofónica se difunde en la TV nacional y queda claro que el diputado estaba al aire, en plena disertación. Hay ya una investigación en curso sobre lo dicho por el diputado Gómez León, por parte de una Comisión Nacional contra la Discriminación. Por cierto, esta Comisión debería actuar más seguido y con mayor visibilidad pública.
2. ¿Qué decir de la masacre en Ciudad Juárez? Jóvenes estudiantes muertos por ejecución del crimen organizado, mientras se festejaba un onomástico y un triunfo deportivo. Al parecer, los sicarios iban por un muchacho que había sido testigo de un homicidio múltiple en días pasados. Véase el relato escalofriante de los hechos, extractado de una nota digital del diario El Mañana, publicada el martes 2 de febrero: “Una fiesta de estudiantes de preparatoria terminó en tragedia a las 01:00 horas del domingo 31 de enero, cuando un comando irrumpió y disparó contra todos los asistentes para dejar al menos 14 personas muertas y 14 heridas.
Unos 60 estudiantes del CBTIS 128, del Colegio de Bachilleres 9 y de la Universidad Autónoma de Chihuahua, reunidos en una vivienda del fraccionamiento Salvarcar, fueron sorprendidos por más de una docena de sujetos que descendieron de varios vehículos, ingresaron al sitio y dispararon.
Testimonios de sobrevivientes mencionan que los agresores sacaron a las mujeres, luego dispararon contra los hombres, muchos comenzaron a correr, algunos fueron acorralados en el patio, donde los acribillaron.
Muy pocos pudieron huir al brincar la barda de la vivienda. Los vecinos al lugar del crimen expresaron que los hombres iban "bien armados". Entraron a la casa y balearon a todos. "Los tiros se oían por todas partes".
Los estudiantes que trataron de huir fueron perseguidos a lo largo de la calle, refirieron. Los policías y rescatistas encontraron los cadáveres de personas de entre 15 y 20 años esparcidos en la casa”. Sin palabras. Ya el Congreso de la Unión condenó los hechos y urgió a las autoridades competentes. La pregunta es: ¿cuántas de estas investigaciones tienen éxito en México? 3. Salvador Cabañas lucha por su vida y comenta a su padre en guaraní, “voy a jugar el Mundial”. Mientras eso sucede con una cobertura puntual de Televisa, las pesquisas que trascienden en otros medios muestran dos puntos que llaman la atención: a) las varias identidades civiles del agresor de Cabañas, y b) la hipótesis del cobro por consumo de droga.
Sobre las varias identidades del agresor JJ, resulta historia harto conocida por personajes ‘elegantes’ que tienen conexiones en áreas oficiales de documentación. Usan y abusan, con la complicidad de funcionarios menores. Esto pasó con el hermano incómodo, Raúl Salinas de Gortari que tenía pasaporte con otro alias. Vaya, le ocurrió a Juanito y sus dos actas de nacimiento en Iztapalapa. Es decir: las varias identidades del agresor de Cabañas (incluso lo confundieron con una persona que resultó reo en un reclusorio) muestran graves deficiencias en el funcionamiento de trámites civiles en México.
Sobre la hipótesis del cobro por consumo de droga, he aquí el extracto de una nota publicada por El Universal en su portal de Internet, el sábado 30 de enero: “La deuda por droga que supuestamente acumuló el goleador del club América, Salvador Cabañas, era tan significativa para los narcomenudistas ‘de lujo’, que no perdonaron el cobro a pesar de que el vendedor con quien el futbolista tenía tratos directos ya había muerto. La conjetura apunta a que los socios del difunto —caído en alguna escaramuza de narcotraficantes— ya estaban hartos de que el famoso delantero paraguayo, de 29 años, se negara a pagar. Al parecer, tales serían las razones para que José Jorge Balderas, alias JJ o El Modelo, le disparara al jugador.
La información, revelada por una fuente de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) que pidió anonimato, es una de las líneas de investigación que reservan las autoridades ante las posibles afectaciones que pudiera acarrear un lío de narcos a la imagen del equipo, a sus dueños (Televisa), al futbol mexicano y a la afición. (…) Cabañas estaba en otra cancha: en los terrenos de juego de uno de los tentáculos del cártel Beltrán Leyva, de las seis organizaciones criminales que controlan el trasiego de droga en México. Según los informes recopilados por la PGJDF, JJ Balderas trabajaría para Gerardo González Benavides o Abraham Esparza Plancarte, alias “Tony la Mentira” o “La Bitch”, primo hermano de Édgar Valdés Villarreal, “La Barbie”. De origen texano, Valdés es uno de los hombres más buscados por la Agencia Federal contra el Narcotráfico (DEA) y líder del grupo de sicarios Los Negros (al servicio de Los Beltrán Leyva), que aterroriza a por lo menos 18 estados del país, entre descuartizados, bala
ceras y venganzas contra sus archirrivales Los Zetas, gatilleros del cártel del Golfo. Pero “JJ” estaría más bien dedicado a lavar dinero y a distribuir droga en diversos bares y discotecas del Estado de México y el Distrito Federal, entre ellos, el bar Bar, concurrido por estrellas de equipos de futbol de todo el país, que se dice viajaban exclusivamente para asistir a las fiestas de dicho antro”.
Sobre la hipótesis, un apunte: si esto es cierto, ¿cómo es que Cabañas pasaba el antidoping? Recordemos que juega con las Águilas del América y con la selección nacional de Paraguay, por lo que resulta ilógico hablar de una manipulación permanente del control antidoping. En fin, habrá que esperar las investigaciones oficiales en su desenlace.
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