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1. Usain Bolt (Jamaica), plusmarquista de 100 y 200 metros planos, con la alegría de un niño en playas caribeñas y la seguridad de un rayo en noche tormentosa. Lo prodigioso del caso es que Bolt no ha dado todo lo que tiene en sus piernas (apenas 23 años de edad) y se espera un escalofriante ataque a la muralla de los 9 segundos en los 100 metros. Este relámpago de ébano y reggae culmina la transición de corredores delgados a corredores musculosos en el atletismo de velocidad. Después de Bolt (sometido a buena cantidad de exámenes antidoping que pasó con éxito), la capacidad física humana ha recuperado los sueños de Miguel Ángel y Leonardo DaVinci, quienes trazaron con excelsitud nuestra anatomía y la emparentaron con una chispa divina. Usain Bolt, criatura de portentos velocistas, nos recuerda que cualquier hombre puede ser barro especial. 2. Michael Phelps (EU), nadador que se hace humo al sumergirse en la piscina. Bañado en oro, Phelps siguió la ruta del agua, aunque mostró que es humano en los campeonatos mundiales (5 metales dorados, pero fue derrotado en dos ocasiones) y en las fiestas, donde se le retrató como curioso amigo del verde (cannabis). Phelps, contrario a la salvaje alegría de Usain Bolt, muestra una alegría rockera y citadina que le llega de la cultura estadounidense, tan mercadológica y tan permisiva. Sus dientes blancos, su Ipod, su look de joven Wasp, su fiereza competitiva, todo en él es gringo, incluyendo su tremenda obsesión por el trabajo día a día. Phelps, de 24 años de edad, tiene por lo menos otra cita olímpica para seguir haciendo historia. Ya es el máximo ganador de medallas en juegos olímpicos. Depende de su tren de vida, que puede tornarse una montaña rusa, con la fama que casi siempre influye para mal en las estrellas deportivas de EU. 3. Leonel Messi (Argentina), cuya profesión es ocultar el balón a otros para llevarlo a las redes. La capacidad para el regate en corto, para la pausa y para el vértigo, han hecho de este poeta de 22 años de edad el artífice del mejor equipo del mundo hoy (Barcelona), con 6 campeonatos de 6 posibles, algo nunca visto en el soccer mundial. Messi con su dribling y su visión de campo recuerda a Maradona; con su estoicismo para soportar patadas, Messi recuerda al matador Mario Kempes. La pregunta para el 2010 es Messi en el Mundial con Argentina. Las siguientes figuras de esta lista (Xavi e Iniesta) serán añoradas por el estrella argentino. 4. Xavy Hernández y Andrés Iniesta (Barcelona), inseparables como los personajes secundarios de Gabriel García Márquez. Callados, pero portentosos mediocampistas, son la prueba de que las fuerzas básicas de un club y un proyecto deportivo bien definido pesan más que los millones de dólares disponibles. Ambos bajitos (1.66 y 1.67 mts), son favorecidos por un centro de gravedad a ras de pasto, que les permite cambiar la dirección del juego con facilidad pasmosa. Cuando el partido se cierra para el Barsa, ellos lo abren con su rotación y sus cambios de juego. Cuando las ideas se terminan, Xavy e Iniesta tienen algo que decir. No ganarán el balón de oro, como sucedió con el Tiganá francés y el Falcao brasileño de los años 80s, de una inteligencia práctica similar. Siempre serán imprescindibles. Son los héroes de overol que saben que los reflectores deben ser una consecuencia del trabajo, no del exhibicionismo vacío.
5. Yelena Isinbáyeva (Rusia), la danzante doncella aérea del salto de pértiga, cuyas plusmarcas son legión, teniendo ahora el listón en 5.06 metros. La diva Isinbáyeva, de 27 años de edad, fracasó en el campeonato del mundo en Berlín. Perdió la medalla, pero no perdió la clase. ¿Alguien se acuerda de la atleta que derrotó a Isinbáyeva? Esta amnesia tiene una explicación: 16 campeonatos y 27 marcas (al aire libre y en pista cubierta) en su palmarés no desmerecen frente a su belleza física, o casi. El tranco elegante y el impulso de hada le permitirán seguir volando, para beneplácito de las cámaras del mundo.
6. Tiger Woods (EU), el Michael Jordan del golf, siguió siendo el mejor en los recorridos por el green. No puede decirse lo mismo de su vida privada, al protagonizar un escándalo adulteril que lo retiró de su vida deportiva hasta nuevo aviso. Tiger, de 34 años de edad, se pasó de Tiger y entonces la mezcla explosiva de Jet Set y deporte de alto rendimiento hizo de las suyas, con una cobertura mediática inclemente a la búsqueda de más escándalos. De nada valieron los títulos de grandes torneos de Tiger y la revalidación de su corona como el mejor golfista del planeta. Los medios se quedaron con otro golfista: aquél que engañó a su mujer. 7. Lorena Ochoa (México), la mejor golfista del mundo por tercer año consecutivo, en un final de fotografía donde sacó la clase en hoyos de desempate. No fue el mejor año para Lorena en cuanto a torneos ganados (3), pero su consistencia en el top ten le bastó para lograr la corona femenina de la LPGA. En este mes, contraria a su colega Tiger, Lorena contrajo matrimonio, y varios especialistas comentaron que esto quizás afectó su juego. No importa, porque el deportista también es persona, y la persona importa más que el deportista. Lorena merece su matrimonio, lo mismo que ha merecido ser reconocida como la mejor del golf femenino mundial desde 2007. Algo raro sigue su marcha en el deporte mexicano: una triunfadora con todas sus letras.
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