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1. La comparación de contextos futboleros resulta ilustrativa: mientras el Barcelona mantiene con firmeza las directrices de su proyecto deportivo, en México los casos de Ramón Morales (Chivas) y Humberto el Chupete Suazo (Monterrey) exhiben la carencia de memoria y continuidad.
Comenzaré la comparación advirtiendo al lector que la diferencia de recursos (entre los equipos mencionados) no debe ser un factor para justificar directrices contradictorias al interior de una organización. Los contextos diferentes en cuanto al tamaño de las organizaciones deportivas no bastan para tirar por la borda principios básicos de sentido común y racionalidad en la toma de decisiones.
¿Qué pasa con Ramón Morales? Salió de Chivas por la puerta de atrás, después de 9 años de una brillante trayectoria en el rebaño, al fajarse la camiseta rayada en toda ocasión significativa (Liga, Copa Libertadores, Copa Sudamericana) y ser un digno capitán. Además, Ramón fue útil en el Tri, como seleccionado nacional. La explicación oficial es que Ramón no entra en los planes del técnico de Chivas, José Luis Real, mientras que en los medios deportivos se han discutido las formas de su salida abrupta. Los periodistas señalan al controvertido dueño de Chivas, el Omnilife Jorge Vergara, como el responsable de la polémica decisión.
¿Qué pasa con el Chupete Suazo? Después de 4 torneos de regularidad goleadora y acabadito de formar parte vital del campeón rayado, este chileno de genio se marcha al Zaragoza de España para militar a préstamo, con opción a compra. Monterrey, por supuesto, tiene muy poco tiempo para llenar el hueco que deja el Chupete en su delantera, antes de arrancar (en pocos días) el nuevo torneo mexicano. Los aficionados regiomontanos no deben estar muy contentos con la despedida un tanto mediocre de su goleador, mientras que los directivos rayados aducen que al Chupete se le quemaban las habas por irse a jugar a Europa.
Luego volveré a estos dos casos. Ahora me ocuparé del Barsa, equipo que mantiene la cohesión y sus metas sin pánico, a pesar de perder dos partidos en una semana, uno de ellos en casa ante el Sevilla en la Copa del Rey. La tiene difícil el equipo del Pep Guardiola en la revancha, pues van de visitantes y pierden por un gol. Se recuperaron de esa derrota con un 5-0 en la liga, ante el Tenerife, con tres goles del estrenado balón de oro, el argentino Leo Messi.
2. El extraño caso del Barcelona sinfónico tiene, para mí (lo he dicho antes) dos claves difícilmente compatibles en el deporte de alto rendimiento: cuidar el estilo y cuidar el resultado. Regularmente, los equipos colapsan por perseverar en un estilo atractivo para el aficionado, y al revés: por buscar el resultado a toda costa, se olvidan del estilo.
Es hora de ahondar un poco más en el proyecto deportivo del Barsa, ése que ahora resulta el ganador absoluto, con el estilo que a todos gusta (ofensivo, de circulación y posesión incesante de balón). Barsa tiene una cantera envidiable, con jóvenes que nutren la competencia interna y evitan que las estrellas se duerman en sus laureles. Por ejemplo, el defensa catalán Piqué que ha sentado a Rafa Márquez en la parcela central; por ejemplo, el delantero Pedro que es la joya incipiente del fut mundial.
Por otro lado, el Barcelona tiene recambios de sus estrellas extranjeras en el momento justo, incluso aunque esos recambios suenen descabellados a primera vista. Por ejemplo, la salida de Ronaldinho hace dos años, cuando se pensaba intocable; por ejemplo, la reciente salida de Samuel E’too, que venía de una temporada de ensueño con más de 40 goles en las justas europeas. Por el contrario, Barsa se ha gastado su buen dinero en el francés Thierry Henry, lo mismo que en el sueco Ibrahimovich. En este sentido, los blaugrana saben que tienen que gastar, pero también saben que tienen que descargarse de algunas estrellas para mejor cohesionar a su club. Se conoce, por ejemplo, de la vida disipada de Ronaldinho (que quizás afectó en su momento al joven Giovanni Dos Santos), lo mismo que los desplantes de Samuel E´too, hablador y conflictivo. Así que se cortó por lo sano, incorporando a otras figuras que encajan mejor en el proyecto del Barsa.
Todo lo anterior no es fruto de la improvisación en la entidad catalana. Se trata de una planeación que perfila la mejor toma de decisiones en sentido deportivo para el club. Esto no ocurre ni de cerca en los casos de Ramón Morales y Chupete Suazo.
3. Después de que Ramón Morales salió por la puerta de atrás, Jorge Vergara se amarró el dedo y comentó a los medios que esa decisión correspondió al cuerpo técnico de Chivas. Que él no tuvo nada que ver. Por como se manejan las cosas en la ‘era Vergara’, no es creíble lo que esgrime don Jorge. Ejemplos del estilo Vergara en Chivas: ha puesto y depuesto técnicos como si fueran calcetines Donelli; ha regañado públicamente a sus jugadores y los ha sancionado enviándolos al Tapatío de la Primera A; ha jugado mediáticamente con sus triunfos (desplegados agresivos) y ha ocultado cuidadosamente sus fracasos (como una apuesta en el clásico Chivas-América, donde no le cumplió a Cuauhtémoc Blanco). En suma: Vergara está al tanto y muchas veces decide lo que se hace (y no se hace) en Chivas a ras de pasto. No le gusta a Vergara su pantalón largo. Por ello, no es creíble que ahora diga que él no se mete en las decisiones del equipo, como ésta que marginó al esforzado Ramón Morales.
En el caso del Chupete Suazo en Monterrey, parece que un pleito con Víctor Manuel Vucetich ha sido irreversible. Esto fue notorio ante las cámaras de TV, en la semifinal que se jugó en Toluca. De otra manera, no se explica la decisión de la directiva rayada para mandar a préstamo al Chupete en el modesto Zaragoza de España, siendo que en el 2010 Suazo jugará el Mundial con Chile y ahí podría elevarse el precio de su carta (si caen los goles). Pero no: el Monterrey desplazó por una bicoca a su máxima figura y -aunque mantiene los derechos de su carta- la cuestión es cómo piensa defender con gallardía su campeonato. Creo que no era el momento de mandar a Suazo en un préstamo que –para el Monterrey- conduce a nada. Pregunta: ¿hubiesen ocurrido los casos de Suazo y de Ramón en un club con la filosofía del Barcelona? No lo creo. Los contextos hablan, también, de la planeación estratégica y el respeto a la afición. Eso, que brilla en el Barsa, ha brillado por su ausencia en los casos de Chivas y Rayados.
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