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Ni hablar; siento pena en serio por nuestro coordinador editorial, el Azuri, que todavía alimentaba la esperanza de que su Cruz Azul dejará de ser el Frustrazul que aquí bautizamos, bueno, más bien bauticé. Hasta se durmió con su primera camisetita del Cruz Azul debajo de la almohada. ¡Ay que tierno!, por no decir qué pu… (no completo la frase nomás por el respeto que todavía le guardo a mi jefe directo). Qué bueno que le tenga -o tenía fe-, yo la verdad ya lo mandé al carajo con todo y su directiva que para lo único que sirve es para que les vea la cara cuanto promotorcete anda suelto vendiendo cartuchos quemados, o pusilánimes como el tal Corona que es más gris y tibio que el presidente (hay le dejo al lector la duda de si me refiero al “Bily” Álvarez o al Felipillo).
Lo mejor que pudiera hacer la directiva pitufa es vender el equipo, y ahí les va una propuesta seria: véndanlo a Berlusconi. Pocos como el primer ministro italiano para levantar ese esperpento de institución que es Frustrazul. ¿Las razones? Las expongo para que el lector vea que no es nomás una puntada para joder más al ya de por si bien jodido equipo cementero.
Primero: el color del equipo. Es el mismo de la selección italiana, a los que les dicen los Azzuri, que según me acuerdo de mis clase de italiano “on line”, significa “azules”, (se me hace que por eso le va al Cruz Azul el Azuri, nomás porque siente identidad con su apellido), pero claro, con un mar de diferencia en sentir el color y entender lo que significa ponerse la camiseta. El Berlus a guevo que se los hace entender o los manda a cargar bultos a la cementera en dos patadas.
Segundo: el buen Berlusconi, (recién madreado por un loco que le estrelló en la geta una replica de la catedral de Milán) entiende de medios de comunicación y crearía una estrategia que no se le revierta al equipo; totalmente diferente a la que manejan aquí los babosos de TV Azteca, que de tanto estar chingando con que los árbitros le ayudaron al Frustrazul, lo único que provocaron es que Marco Rodríguez actuara en la final como “limpia culpas” de la Comisión de Arbitraje y se tragara un penal de los que le encanta marcar para agregar a su currículo; eso sí: apegado al reglamento como sentencia de tribunal sumario.
Tercero: es dueño del Milán…ahí nomás, el segundo equipo más ganador del mundo después del Real Madrid. No comments.
Y quizá uno de los más importantes: ¡Las porristas! Con el buen gusto, la lana y sus contactos con el mero mundo del Jet-Set (que igual es una forma elegante de decirle a la putería fina), el Cruz Azul, y claro los jugadores, cuerpo técnico y masajistas (qué paradoja, ahora serán masajeados), tendrían la mejor de las motivaciones: unas porristas estilo NFL, auténticas “conejitas” que no le pedirían nada de nada a las de los Vaqueros de Dallas.
Por esos insisto: hermanos Álvarez, déjense de cosas, véndale a Berlusconi al Cruz Azul con todo y cementera para que se anime, (que además ha probado ser exitoso como Business man) y jubílense ya, que buena falta les hace un descanso. Dénselos a buen precio, que el verá el negocio para cuadrupicarle, al menos, el valor. No saben cómo van a disfrutar desde casita, o su palquito honorario que el buen Berlus le dejará en el nuevo y moderno estadio, que de seguro y en tiempo récord construirá (es el colmo que los Álvarez dueños de una cementera, no hayan servido ni para darle un estadio digno a su equipo y los tenga jugando en ese plato pozolero que es el estadio Azul), los campeonatos y títulos que el Cruz Azul, a la Italiana, con fuerza, garra, estrategia y estilo, de seguro ganará. No saben.
Pero como ya sé que no van a hacer caso a mis recomendaciones y los “Fabulosos Álvarez” van a seguir al frente del equipo… ahí se ven con todo y su maquinita pitera que acabarán vendiendo a Azcárraga y, entonces sí: el acabose total.
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